La mano de la propaganda de Alejandra Sota
| Autor: Álvaro Cepeda Neri * | Sección:
Conjeturas |
Junto con Manuel Espino –el panista renegado del calderonismo–, manipulado por Mart(h)a y Fox, Cesarín Nava, es prominente quintacolumna de El Yunque. Cuando corrieron a éste de la secretaría particular de Calderón, por órdenes de la mandamás Margarita Zavala (quien puso de patitas en la calle a Patricia Flores, la que no ve para cuándo la embajada de Portugal), Felipe de Jesús, su cuate del alma, lo puso en la cúpula del Partido Acción Nacional (PAN) para deshacerse de Espino y darle, además de una diputación pluri, una tablita para no salir de Los Pinos tan con la cola entre las patas. Después hubo otra purga: Calderón se deshizo del exbaterista de Timbiriche, Maximiliano Cortázar, jefe de la pandilla de comunicadores de las dependencias federales, y se lo mandó con una tarjeta a Nava: “Dale una chambita”. Y Cortázar es el de siempre: el sordomudo en la jefatura de prensa del PAN.
Precisamente por sordomudo es que Cortázar se fue de Los Pinos y en su lugar pusieron a la doble, físicamente, de Consuelo Sáizar, y titulada con una licenciatura en… ¡ciencia política, por el Instituto Tecnológico Autónomo de México! Ella, doña Alejandra, siempre ha estado al lado de Calderón como el mentolato o la vitacilina: bueno para todo lo que sea efímero. Pero se las da de experta en propaganda. De aquí que siempre haya estado encargada de la imagen del inquilino de Los Pinos. Y tras los despidos, al guillotinar a Nava, Cortázar y la Flores, la señora Sota ha sido elevada a encargada de hacer de Calderón un personaje como ya lo estamos viendo en planas a todo color de la prensa escrita (que tanto odia Calderón).
Y no se diga de cómo fastidian con su voz aguardentosa en la radio, para anunciar su cuarto (¿y último?) informe que, como el miedo no anda en burro, ha enviado por escrito al Congreso donde la oposición (Partido Revolucionario Institucional, Partido del Trabajo, Partido Verde Ecologista, algunos del Partido Revolución Democrática y de Convergencia) lo recibió con toda clase de críticas, como era de esperarse. Y es que las vísperas del 1 de septiembre se escucharon en el ambiente las duras observaciones del sonorense y senador Beltrones Rivera, que, entre otras cosas, dijo que el gobierno calderonista es inepto. Y que no aprobarán aumento de impuestos. Al contrario, bajarán el impuesto al valor agregado y desaparecerán el impuesto empresarial a la tasa única o el impuesto sobre la renta, ya que los egresos del año pasado fueron subutilizados y Calderón tiene un multimillonario ahorro.
Doña Alejandra se encarga de todo en Los Pinos, desde servir café hasta promover la fotografía de Calderón en la televisión –donde rápidamente el televidente cambia de canal y el presidente resulta más impopular–, y se gasta miles de millones de pesos en propaganda. No es posible reinventar la imagen tan desacreditada de Calderón y hacerla pasar como la de un buen presidente (a quien algunos caricaturistas, como en Contralínea 197, han puesto como el presidente Ni-Ni: ni presidente ni gobernante) que ha cumplido más o menos su obligación. Lo que priva como imagen es el mal gobierno que se sustenta en ineficacias, cero resultados y el país envuelto en una muy seria crisis de inseguridad, por el violento y sangriento desafío del avispero de la delincuencia.
cepedaneri@prodigy.net.mx

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